Repensando a Medea en nuestra vida

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Existía una tradición según la cual Medea no había muerto sino que habría sido transportada a los Campos Eliseos donde se habría unido con Aquiles.

                                                                                                                              Pierre Grimal

La historia de los traumas infantiles, también, es geografía. No solo por los lugares en donde la experiencia aconteció, que se colman de significados singulares y ominosos, sino por la huella que deja como memoria en el cuerpo y los vínculos. El espacio se hace geografía, la cronología historia, los vínculos destino y el cuerpo mito, un mito que relata y repite, rituales de abusos ancestrales, abismos que moran en la profundidad oscura de la sombra.

Cada uno de nosotros es el héroe de esa narración silenciosa que la carne grita en síntomas y el alma en sufrimientos. La sensación de no poder escapar de la cárcel donde se robo la inocencia -un sitio de tormento, como si, además, de la traición del maltrato se debiera pagar algún pecado- es la atadura que impide que los símbolos sanadores pueblen nuestra vida.

Sin duda es una fuerza destructora, como la que abriga el espíritu de esas diosas primigenias, al mismo tiempo, fecundadoras y creadoras, como Kali, Medea, Circe… Una potencia a la cual hay que convocar, junto a la memoria del trauma, para que su fibra lo destruya, paso a paso, a medida que va emergiendo en el recuerdo. Y, al tiempo que la cita con el dolor del pasado y la obra de Kali o de Medea van transitando hermanadas, nos toca, a cada quien, entregarnos plenamente, fluir con el movimiento ancestral de la existencia y dejar que la devastación, que estas diosas pueden provocar, barra las huellas de la vivencia del daño hecho designio, transformado en porvenir.

Es cierto que estas deidades no guardan, en el imaginario colectivo, una consideración benévola. La prensa no les es favorable, olvidando que su labor es la eliminación del mal, talar para que un nuevo árbol crezca, borrar de la conciencia el malestar para que la dicha florezca.

En este sentido vale tener presente, por ejemplo, que el compañero del amor de Medea fue Jasón cuyo nombre significa: sanador de males, remediar, sanar, curación y que, al analizar con imaginación el mito, es posible apreciar que el arreglo almático de este héroe no era tanto encontrar el Vellocino de Oro sino, en realidad, a Medea, el amor sabio, la inspiración divina. Y, también, el hecho que Medea (cuidar, reinar, pensar), luego del abandono de Jasón, sana a Heracles (Hércules) de su locura.

Si observamos el mito, vemos que el encuentro de Jasón y Medea ocurre bajo el presagio y la protección de Hécate, un momento éste de inflexión de la historia. Así, como para que la dimensión espiritual (Medea) tenga sitio en el proceso de curación (Jasón) hace falta la intervención de Eros, el amor (que encendió en Medea la pasión por Jasón), es, también, posible observar que todas las cosas importantes de la vida se dan en el filo de una encrucijada, ese lugar donde se da cita la elección del camino del alma.

Medea tiene que elegir entre su amor y sus lazos familiares infantiles (su padre o Jasón). Ayudada por Calcíope, el cobre, metal que simboliza a Venus, Medea decide participar en la sustracción del Vellocino, la energía vital, de las tierras donde estaba atrapado. En suma, opta por el camino del amor que su alma clama y no por las ataduras de la personalidad que le piden que permanezca al lado de su padre.

Interesante juego de significaciones. Por un lado, Eros, el amor, hijo de Afrodita, amante de Psique, por otro, Hécate, diosa del inframundo, de la vida y la muerte, de la oscuridad y la noche, de las encrucijadas, guía y tutora de Perséfone en su descenso al mundo de Hades. Y en el medio de este entretejido, Medea, la que reflexiona, la que piensa y Jasón, el que sana. Una constelación que une bifurcaciones, amor, oscuridad, sabiduría y sanación. Y, todo en el marco del viaje hacia la sombra, al mundo de Hades, que nos toca a unos y otros recorrer.

En suma, los mitos, como los traumas, son recorridos. Hay que verlos como acontecimientos topológicos y no geométricos. Cuando se los concibe desde la linealidad de la geometría euclidiana ese es el borde que limita, que impide ir más allá y comprenderlos como lecciones del alma. La topología, en cambio, es la aventura del espacio, así como  la mitología la aventura del tiempo. Así, Geografía e Historia, cuerpo y relaciones, se cargan de símbolos. Símbolos que nos alejan de solo contemplar, hechizados, el aspecto diabólico del trauma.

Por este sendero, los mapas y los relatos, dejan de ser espacios o cronologías, para transformarse en discursos, entretejidos singulares de significados que hacen que la existencia tenga sentido.

Si fuéramos capaces de gestionar el arte de unir ambas perspectivas en nuestro trabajo terapéutico y en nuestra vida, el producto de esta tarea nos acercaría un poco más al conocimiento del alma humana y Medea dejaría ser una enemiga temible, para convertirse en una aliada compasiva.

Y, si es cierto que luego de tanta tribulación, Medea no murió sino que fue elevada a la inmortalidad y que, en el Olimpo se unió con Aquiles, todo cobra un mas elocuente significado porque, Aquiles, en contradicción con la imagen que circula de modo oficial, era un ser atrapado en la pena y su nombre significa: Aquel que consuela en el dolor. Y vaya que un dolor abundante cubría el corazón de Medea.   

 

Con las consideraciones arquetípicas anteriores es que se justifica la acción, comprobada en la clínica, de Sacerdotisa y Hechicera, la esencia floral de la Canción de Eva, como un remedio sanador de tantas historias de abusos y maltratos de toda naturaleza, que provienen de la niñez y le han robado la inocencia a tantos hombres y mujeres que no pueden dejar atrás el dolor de lo vivido, la memoria de humillación, injusticia y de traición que anidan, sin duda, en sus entrañas.                                  

                                                                                                                     Eduardo H. Grecco

Presentaciones de la Terapiafloral Evolutiva de la Escuela Andalusí.

Presentación Terapiafloral Evolutiva Murcia

El viernes 30 de septiembre del 2016, tendremos la presentación, de la Terapiafloral Evolutiva de la Escuela Andalusí, en Murcia.

Hora: 19 horas.

Lugar: Sala Yoga, Dirección: Calle de la Virgen, 9. C.P.: 30110 Cabezo de Torres

La entrada es gratuita hasta completar aforo, por ello, necesitamos que reserves tu plaza.

 

 

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El viernes 14 de octubre del 2016, tendremos la presentación, de la Terapiafloral Evolutiva de la Escuela Andalusí, Valencia.

Hora: 19 horas. Lugar: Sala Am Inanna Dirección: Calle Aldaya, nº 10, bajo. Valencia 46035

La entrada es gratuita hasta completar aforo, por ello, necesitamos que reserves tu plaza.

Además, el sábado 15 de octubre, Ernesto Postigo, profesor de la Escuela Andalusí, ofrecerá un taller práctico gratuito, desde las 10 a las 14 horas.

Os esperamos.

 

Curso Escuela Andalusí 2016-2017

luis y alvaro

Ya estamos preparando los cursos correspondiente al año académico 2016-2017.

Nuestra propuesta en cualquiera de sus vertientes es un verdadero viaje iniciático.

La Escuela Andalusí despliega todo un conocimiento teórico ligado a un proceso experiencial, que dota a los alumnos de capacidad para conocerse a sí mismos y adentrarse en el arte terapéutico con conciencia. Formamos seres que deben devolver la libertad personal a aquellos que la han perdido como consecuencia de no poder gestionar e integrar las experiencias que su Alma ha elegido para manifestarse. Nuestros terapeutas se convierten en agentes conscientes de la naturaleza que favorecen la armonía en el micro cosmos que plantea el paciente, a partir del orden superior que mantiene el cosmos.

Curso Terapiafloral Evolutiva 2016-2017

Curso Alquimia y Astrología Hermética, Barcelona 2016-2017

Curso Alquimia y Astrología Hermética, Madrid 2016-2017

III. TERMINANDO

III. TERMINANDO

Nada faltó, como bien se ve. Sobre todo si os contáramos otros momentos. Por ejemplo, la exposición fotográfica de José Alberto Ubierna (Instantes de consciencia: camino y silencio), que nos fundió en el espacio sin tiempo, viajando por caminos con corazón, desde el silencio y el compromiso con nuestros actos.

fotografia ubierna

Qué decir, del mismo modo, de la guitarra de Chapi Pineda, ese grande que aún nos resuena en el alma y nos dibuja, ya y siempre, de lluvia de estrellas (con palmas apasionadas del Amigo y Maestro Luis Jiménez). Como de la voz de Paz Siles, que nos transportó a lo esencial, a lo que no tiene nombre y disuelve la materia para hacerse en amor.

Chapi Pineda paz siles

Por no faltar que no falte tampoco noticia de los frappes de Dioses; de las visitas de ese amor que se desplaza después de su trabajo semanal, lejos de Málaga, para encontrar a su amado y participarse de su propuesta; de la hija que llega y todo lo enciende de la estrella más ardiente y luminosa; de las paellas que te abren la mirada en Pedregalejo, del simbólico mezcal siempre insuficiente en la terraza o de esa casa llena de amigos que se hacen en barbacoa. En fin, por destacar solo una cosa: los ratos y las copas en el trovador, con José atento a cualquier necesidad del alma. Sí, El trovador, ese lugar donde nos amamos, nos deseamos, incluso nos lamimos por momentos en un bucle indisimulado de emociones, sentidos, instintos, pasiones y muertes. Entrelazados con su belleza, la de ellos, hermosos Dionisos, enamorados y abiertos al pálpito; o la de ellas, demudadas en Diosas, con ojos precolombinos o con breves tiras de tejido y acento andalusí rodeando el cuello, tan bello todo que diría Luis de Góngora aquello de Goza cuello, cabello, labio y frente/Antes de lo que fue en tu edad dorada/Oro, lirio, clavel, cristal luciente”. En suma, la belleza en las cosas bellas, pero también la belleza platónica, la idea, la belleza en el alma de lo que es en concepto y se hace y manifiesta en lo más íntimo de nosotros, de ti.

Si buscas la virtud, quieres despertar al amor, deseas aprender con la humildad de un aprendiz o un discípulo, adviertes en ti la piedad y la compasión, deseas abrazarte a la sabiduría que te conduzca al autoconocimiento y sientes que en la dualidad late la unidad, inicia el paso hacia la Escuela Andalusí, una experiencia de amor y de exploración de la conciencia que queda tatuada en la piel y te purifica con mística urbana.

Si habéis llegado hasta aquí os desvelaremos el arcano: amamos y amamos sin parar y ponemos profundamente el amor en vosotros. Os llevamos en la piel. Gracias por leernos, por leerte. Gracias a Luis Jiménez, a Magdalena, a Álvaro, a Ernesto, a Diana, a Rafi, a Támara, a Carlos y a todos los que puedan quedarse en el tintero. Gracias Hermes, mensajero de los Dioses.

El ciclo volverá a traernos hasta aquí, seguramente.

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